

Explotación minera submarina, ¿amenaza para pecios y legado cultural y espiritual?
Barcos hundidos, restos de esclavos que murieron en la trata transatlántica, o la conexión "espiritual" de los isleños del Pacífico: los océanos albergan un patrimonio cultural que debe protegerse de la minería submarina del mismo modo que los ecosistemas, afirman ONG y pueblos indígenas.
"Nuestros antepasados recorrieron los océanos durante miles de años, transmitiendo información de generación en generación", explica a la AFP Hinano Murphy, de la Sociedad Polinesia Tetiaroa.
"Somos los hijos de los pueblos del océano" y "debemos proteger este patrimonio", "adoptando el principio de que los fondos marinos son un lugar sagrado, la matriz de la vida", insiste.
En la actual sesión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), que se celebra en Jamaica, representantes de los pueblos indígenas han pedido que su patrimonio cultural y su vínculo espiritual con los océanos se reconozcan en el código minero, que establecerá las normas para la explotación minera de los fondos marinos en aguas internacionales.
Científicos y conservacionistas de los océanos llevan tiempo insistiendo en las amenazas que supone para los ecosistemas marinos la futura explotación industrial.
"El patrimonio cultural subacuático es la memoria viva de las generaciones que nos precedieron, y su protección debe ser una prioridad igual a la protección de la biodiversidad marina", arguye Salim Lahsini, representante de Marruecos, en nombre de los países africanos.
El proyecto de texto actual, objeto de fuertes discrepancias, prevé la protección del "patrimonio cultural subacuático".
En caso de descubrimiento de restos humanos, objetos o yacimientos arqueológicos, las empresas explotadoras deberán notificarlo a la IAMF. Un descubrimiento que, en función del resultado de las negociaciones, podría conllevar la suspensión de las actividades.
Pero no hay consenso sobre los métodos y las definiciones.
"Definir el patrimonio cultural únicamente en función de los naufragios me parece muy triste", dijo a la AFP April Nishimura, representante de un clan gitxsan de Canadá, que recuerda el vínculo de su pueblo con el mar a través de los salmones que remontan los ríos.
- "Intangible" -
En este sentido, un grupo de países encabezado por Micronesia ha propuesto especificar que este patrimonio incluye tanto el patrimonio material (restos humanos, artefactos, pecios y sus cargamentos, etc.) como el patrimonio "intangible", como los conocimientos vinculados a la navegación tradicional o las prácticas espirituales vinculadas al agua.
Por el momento, solo las tecnologías de extracción de nódulos polimetálicos en el Pacífico parecen estar suficientemente desarrolladas para prever un paso a escala industrial.
Pero el Atlántico, con sus diferentes tipos de yacimientos, también podría verse afectado.
Este océano alberga en sus entrañas barcos hundidos y aviones derribados durante las dos guerras mundiales, así como las huellas de siglos de comercio de esclavos entre África y América.
"Muchos barcos que transportaban esclavos se hundieron durante la travesía. Y muchos esclavos que murieron durante el viaje fueron arrojados por la borda", explica a la AFP Lucas Lixinski, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney.
Se trata de "una historia importante sobre nuestro patrimonio subacuático y nuestros vínculos actuales con él".
Aunque detener la extracción en caso de descubrimiento de un pecio parece en principio bastante sencillo, proteger los aspectos "intangibles" de este patrimonio es más complejo.
Según el profesor, el código minero podría "crear una lista de evaluación" previa.
En concreto, preguntando a las comunidades afectadas y a los antropólogos si la actividad en una zona determinada podría "perturbar las conexiones culturales de forma demasiado invasiva o destructiva".
El grupo de trabajo dirigido por Micronesia recomienda la creación de un comité especializado --que incluya a representantes de los pueblos indígenas-- para asistir al Consejo de la IAMF en su decisión sobre un plan de explotación.
En cuanto a la protección del patrimonio material, existen soluciones, explica a la AFP Charlotte Jarvis, arqueóloga marítima y representante de la ONG The Ocean Foundation.
"Estamos formados para detectar un pecio en los datos del fondo marino (...) y actuar en función de esos datos", por ejemplo para establecer una "zona tampón", explica.
Antes de desengañar a quienes pudieran creer que no hay reliquias que explorar tan lejos bajo el mar.
"Basta pensar en el naufragio más famoso del mundo, el Titanic", hundido a 3.800 metros de profundidad.
H.Dierckx--JdB